A veces, cuando te estoy escribiendo, me siento como si fuese uno de los músicos del Titanic. Todo se está desmoronando a nuestro alrededor, y yo te sigo hablando de cosas bonitas.

¿Por qué lo hago?

Porque creo que necesitamos compensar un poco. Y espero contribuir a ello.

Tenemos muchos frentes abiertos: la guerra, el cambio climático, el desastre de nuestros políticos.

¿Qué hacemos? ¿Cerramos los ojos? No, están ahí, y es importante saberlo.

Pero, pese a ello o precisamente por ello, pienso que, en la medida de nuestras posibilidades, cada uno de nosotros deberíamos intentar contribuir a mejorar un poquito nuestro pequeño mundo.

Intentar y pequeño mundo, cada uno en lo suyo.

El maestro con sus alumnos. La doctora con sus pacientes. La abuela con sus nietos. Los nietos con sus abuelos.

Todos. Un poquito.

Yo lo que puedo hacer es explicarte lo que voy aprendiendo sobre cómo vivir, acompañarte, y compensar las malas noticias que te van llegando con otras historias que también están ahí, pero pasan más desapercibidas.

Porque estamos acostumbrados a ellas y no les damos importancia.

Porque son discretas y no hacen ruido. Por lo que sea.

Pero existen; y aunque de entrada pueda parecerte que tienen menos fuerza, no es verdad.

Si les prestas atención, tienen la capacidad de alegrarte la vida, que no es poco. Y esa alegría se contagia a las personas que tienes a tu alrededor.

Como esta noticia que quizás no te llegó:

Aunque parece mayor, Drago tiene 50 años. Lleva diez años viviendo en las calles de Barcelona. Siempre que puede, se acerca al Hospital Clínic para tocar un ratito el piano. El piano lo puso una asociación que se dedica a colocar pianos en hospitales y otros edificios, para que quien sepa y pueda, llene esos lugares «de música y emociones”. Drago anima con sus melodías a las personas que entran y salen cabizbajas del hospital. Liuvana, la vigilante del hospital a la que Drago preguntó si podía entrar a tocar, le consiguió ropa nueva. El periodista lo entrevistó para que conociésemos su historia.

Y yo te la cuento de nuevo, por si no la conoces y también quieres conmoverte con su música y su espíritu.

Solo se trata de eso. Ya ves qué sencillo. 

¡Que disfrutes de tu fin de semana! Ahora toca descansar un poquito.